El pasado de Isla está ligado a la Historia de Cantabria, una zona en la que el carácter de sus pobladores, está profundamente marcado por la cercanía de la cordillera y el Mar Cantábrico. Los primeros asentamientos en la zona de Isla se estiman hace 40.000 años, cazadores de la Edad de Piedra, que tenían su morada en la Punta la Cueva, cerca de Cabo Quejo. Más tarde 200 años A.C., los Cántabros fueron dominados por los Romanos, y seguidamente por los Visigodos, hasta que al comienzo de la Edad Media estarían bajo el control de las Órdenes Monásticas, al igual que las tierras de Isla.
Alrededor de estos templos se asentaron los primeros núcleos poblacionales de agricultores. Por disposiciones reales, siglos después pasarían las tierras a manos de los hidalgos que en Isla lo eran todos sus habitantes y así aparece una nueva organización social, las Benefactorías o las Behetrias. Este sistema de los "hombres libres", que data de los siglos XIII y XIV produjo numerosos enfrentamientos entre los linajes de Isla, avatares que desembocaron en la creación de las Juntas integradas en la Merindad de Trasmiera.
Isla ha experimentado en los últimos años una gran transformación, pasando de ser una población costera dedicada principalmente a la explotación ganadera a convertirse en uno de los Centros Turísticos más solicitados debido a que la gente aprecia el confort, la buena mesa y en líneas generales la calidad.
Isla es, en realidad, una península entre las Rías de Castellano y Quejo y el Mar Cantábrico. Gracias a esta condición disfruta de un entorno costero muy rico en diferentes paisajes, desde amplias playas de arena dorada, hasta recogidas calas e impresionantes acantilados sobre el mar. Ubicada a mitad de camino entre las bahías de Santander y Santoña, el paisaje de Isla es un excelente ejemplo de la franja costera de Cantabria: prados amplios de suave relieve y siempre verdes, moteados de manchas boscosas y ocasionalmente interrumpidos por montes y cerros rocosos. El mar, penetrando en la tierra a través de sus dos Rías con unos hábitats naturales propicios a ser poblados de aves y otras especies de interés que también se benefician de la generosidad del sistema.
Por su ubicación y cómodas comunicaciones (accediendo fácilmente por la autovía del Cantábrico) Isla se ha convertido en uno de los destino vacacionales para todos los públicos.